PARA BUSCAR UN FUTURO MEJOR
Cuando uno es protagonista de una historia singular, la misma historia pugna por contarse. Así pasó con Francisco Scigliano, de 81 años, nacido en 1939 en Celéate ,Italia ,uno de los tantos inmigrantes que en la primera mitad del siglo xx ,vinieron a buscar un horizonte más prometedor que el que Europa ofrecía entonces .
Corría el año 1954 cuando Anunciata Concertino, con sus hijos mellizos de 14 años de edad- Francisco y María – salieron de Celéate rumbo al barco donde iniciarían la travesía hacia Buenos Aires buscando un futuro mejor . Ellos decidieron venir por pedido de una tía, la cual ya estaba establecida y al no tener hijos le pedía a su hermano Leonardo Scigliano que viniera uno de sus hijos y así vino el primero. Luego vinieron los restantes. Cuando llegaron la esperaba su marido y sus otros hijos.
La travesía duró 24 días, durante ese tiempo para entretenerse salían a la popa, iban a la cocina donde gente amable le brindaba algunas comidas a escondidas. Recuerda que el barco hizo una parada en Brasil y luego siguió su camino a Buenos Aires.
Cuando llegaron al Puerto de Buenos Aires tuvieron que esperar que un médico los revise para asegurarse de que no vinieran con algún tipo de enfermedad, luego de que terminaron con el trámite – sigue rememorando Francisco- se dirigieron hacia donde los esperaba Leonardo Scigliano, que ya estaba instalado hacia tiempo y tenía su hogar en el barrio de Caseros. Recalca que por suerte no tuvieron que vivir en un conventillo.
Ya instalados, Francisco no quiso estudiar. Sentía que no podía y por eso a la edad de 15 años comenzó con su primer trabajo, que fue de lechero. Cuenta que Iba por las calles en carro, con tarros llenos de leche; en ese tiempo le pagaban $15.00 pesos, y esto le alcanzaba para vestirse y ayudar a su familia . En esta tierra, aunque vinieron a construir una nueva historia, siempre estaban extrañando su lugar de origen, la familia que dejaron atrás, porque nunca se olvidaron de soñar un regreso, pero por cosas de la vida ese sueño no pudo cumplirse.
Pasaron los años y pudo formar su propia familia; Conoció a su mujer Florentina Toledo y tuvieron cinco hijos , Julio Francisco ,Leonardo Adrián , Roque Ariel ,Angela Lorena y Natalia Vanesa . Trabajó incansablemente para brindarles lo mejor pero siendo ambos analfabetos, les costó mucho más. Sin rendirse siguieron luchando, criaron a sus hijos con mucho esfuerzo y esperanzados de que su vida sería más fácil que la de ellos. Sin embargo, La vida les dio un golpe fuerte con la pérdida de su primer hijo tras un accidente vehicular, lo cual le causo un A.c.b y quedó hemipléjico, pero como luchador que era, no se rindió dio y superó esa gran desgracia. Con el paso del tiempo sus hijos hicieron su vida, Leonardo entró a trabajar para los bufete de los hospitales, Ariel hizo su familia y le dio sus primeros tres nietos, y trabaja en la facultad de Ciencias Veterinarias en el área de mantenimiento, Angela trabaja de seguridad para fiestas y tiene dos hijos ,Natalia es ama de casa y con tres hijos .
Fueron llegando sus nietos, a los cuales con amor les cuenta sus historias y añoranzas de aquellos años cuando vivir no salía tan caro como lo ahora .
Hoy día disfruta de su vida junto a su familia. Con 81 años de edad no recuerda muchas fechas con exactitud, y se divierte con los trabajos escolares de sus nietos. Cada vez que cuenta sobre aquellos tiempos es como si los estuviera viviendo nuevamente. El valora de Argentina, las oportunidades de trabajo que le brindo, donde pudo tener su hogar, su familia, y hoy disfruta de cada una de sus anécdotas, cada vivencias y enseñanza que tuvo.
Quise contar esta historia de mi familia, porque es una historia de lucha, de esfuerzo, de reanimación permanente para sortear obstáculos y tragedias, de energía para seguir apostando a una promesa. Donde hay promesa hay esperanza. Porque creo que puede contagiarnos de la persistencia y entusiasmó que necesitamos para que nuestro país encuentre un camino de crecimiento y que creamos que es posible.
Scigliano Angela 2° 2° sociales


