Noviembre 2022

Autor:Rossi Nahuel -2° 2°

DISCRIMINACIÓN ENTRE PROVINCIAS


Las disputas entre rosarinos y porteños.

En la últimas décadas, hemos visto que se conversa y analiza, en las escuelas y los medios de comunicación sobre prejuicios y discriminaciones varias, para tratar de tomar conciencia de los daños que generan estos comportamientos y promover una sociedad más tolerante y respetuosa por las diferencias culturales, étnicas, genéricas. Entendemos por discriminación a la actitud que da un trato diferente y perjudicial a una persona, por motivo de etnia, sexo, ideas políticas, religión.

La discriminación no es lo mismo que racismo; aunque una discriminación no controlada o gestionada puede derivar en una intolerancia extrema que se convierte en racismo.

El racismo se refiere a una ideología que considera inferior a los “otros” y de esta manera justifica su dominación. Es un fenómeno histórico en el sentido de que surge con la conquista colonial, porque antes, si bien había etnocentrismo, esto es discriminación cultural, no había racismo en el sentido declarar inferior a los pueblos para dominarlos y querer justificar su inferioridad con un discurso científico.

Conocemos actos de discriminación en muchos campos, género, nacionalidades, religión, etnia, edades, identidades, etc. También existe la discriminación entre provincias que puede obedecer a razones históricas, culturales, competencia por recursos, etc. Por ejemplo conocemos las relaciones, tirantes, entre santiagueños y tucumanos, entre chaqueños y correntinos, mendocinos y sanjuaninos.

Entre Rosarinos y Porteños, pudimos averiguar, existen prejuicios. Y esto me tocó vivirlo a mí personalmente.

Cuando tenía 11 años de edad me fui a vivir a Rosario desde el barrio Pompeya de Merlo donde nací. Mi papá trabajaba en Shell Gas y fuimos trasladados por su trabajo; cuando ingresé a la escuela pública, además de sufrir el desarraigo, que significa ir a vivir a una ciudad que no se conoce, que no formaste relacione; se sumó el malestar en la escuela de Rosario.

La exclusión se podía experimentar a través de distintos actos, gestos, por ejemplo, nunca mis compañeros y profesores me llamaban por mi nombre, me decían porteño.

Sufrí hostigamiento y burlas, y por esa recepción no muy abierta no pude integrarme al grupo ya que estuve todo el tiempo a la defensiva. A esto se sumaba que no tuve colaboración para ponerme al día en las materias, porque nadie estaba dispuesto cuando lo solicitaba, ya que no se proponían o ignoraban mi pedido.

Recuerdo que en una evaluación de lengua, la profesora me puso un 1 , por dejar las fotocopias de las preguntas debajo del banco, pensando que me estaba “macheteando” y cuando le demostré que estaba equivocada, que yo no había consultado las hojas, no pude convencerla, porque evidentemente no hizo el esfuerzo de entenderme. Probablemente no había disposición para aceptar mis argumentos.

Situaciones como las descriptas hicieron difícil mi inserción en la escuela, me sentía desalentado y no mejoraba mi rendimiento. No me quedó un lindo recuerdo de Rosario.

Entiendo que yo fui una pequeña historia más de un fenómeno más amplio, porque este prejuicio contra un porteño , ya de por sí empieza siendo equivocado porque yo soy bonaerense y no porteño, sin embargo, el prejuicio reduce y “pone todo en la misma bolsa”, generaliza, lo que trae muchas consecuencias para las personas que lo padecen.

También puede explicarse porque son dos Metrópolis muy importantes del país, y disputan recursos, poder y prestigio en un marco, de una alta competitividad, son ciudades importantes. Eso se puede ver en el modo en que se presentan, tratando de destacarse en su forma de ser entre otras, en la producción, el arte, la arquitectura, la música. “Rosario cuenta con una nutrida lista de Profesionales, artistas que nacieron en ella, y le dieron identidad a la ciudad, y la posicionaron en la escala nacional e internacional.”

Cuando se le pregunta a la gente de otras provincias del país como ven a los Rosarinos y Porteños, suelen decir que ambos son soberbios, orgullosos y engreídos; tal vez por estas coincidencias existe esta competencia, porque uno es el espejo del otro.

Y también porque a pesar de todo Rosario sigue siendo “el interior”, y Buenos Aires no suele dejar fácilmente su lugar de centro, Capital, “civilización” para que otro ocupe su lugar Hemos sabido por la historia que nuestra nación vive partida aún por esas dos entidades imaginarias, Buenos Aires y el interior, que no la deja ser igual aún en la diferencia.

Por eso una política de respeto a la diferencia entre provincias debe tratar de destacar lo que nos parecemos para recuperar la igualdad. En estos últimos tiempos se puso mucho acento en la diferencia y si no hay políticas de encuentro, de diálogo, puede generar grietas y no intercambios. A veces querer ser de avanzada, termina fracturando un país que debe encontrar lo que nos une y no lo que nos separa para enfrentar los grandes problemas del país.


Rossi Nahuel 2° 2°