En estos tiempos de inflación las ferias se han vuelto cada vez más populares en los últimos años. Ofreciendo alternativas mucho más económicas a la hora de comprar. Además de darles un ingreso extra a las personas que deciden vender, porque la plata no les alcanza, les permite tener un trabajo a aquellas que están desempleadas.
La feria del Encuentro cultural y la Feria de “la 50”son ferias diferentes en cuanto a organización y objetivos, aunque ambas son muy populares. La Feria del Encuentro Cultural es un evento realizado por la Secretaría de Desarrollo Económico Sustentable, en colaboración con la Secretaría de Cultura. Se lleva adelante en distintos puntos del Partido desde 2017 por una decisión política del Gobierno del Pueblo de Merlo.
Esta feria busca fortalecer el comercio local, promoviendo el trabajo de los emprendedores y dándoles la posibilidad a las familias de acceder a shows artísticos gratuitos. Los vecinos pueden disfrutar de la feria de artesanos, microemprendedores, gastronómicos, show de artistas, y la presentación en vivo de bandas locales. También de actividades y juegos para los más chicos y sus familias.
La Feria de “la 50 , ubicada en el barrio Arco Iris, inició en el año 2007 con un grupo de mujeres que se puso a vender ropa al lado de la escuela 50. Hoy, 15 años después, creció tanto en tamaño como en variedad de productos. Esta feria es diferente en cuanto a organización porque solo se dedica a las ventas. Es conocida por su gran tamaño y variedad de productos donde vecinos del barrio y de otros cercanos usan este espacio para vender y comprar.
Actualmente se extiende por 5 cuadras, Iniciando sobre Amundsen y Fraga, y finalizando sobre Darwin y José Martí. También se extendió a las calles paralelas y a la plaza de la escuela 50.
Actualmente allí se vende no sólo ropa, también alimentos, herramientas, accesorios tecnológicos y de celulares, artesanías, animales, cosméticos, biyuteríe, productos de higiene del hogar e higiene personal, y hasta medicamentos.
En cuanto a su organización, los vendedores de “la 50” dicen que no tienen un delegado ni alguien que los organice; las personas que quieren vender eligen un lugar que esté disponible y lo mantienen. Los puesteros se ubican sobre la calle principal de la feria y el espacio ocupado y las mesas usadas como puesto se alquilan a los mismos vecinos que viven ahí en la zona. Este servicio se obtiene a cambio del pago de un alquiler, ya que los puesteros estorban las calles y veredas, como así también la entrada y salida de autos.
Se observa que cuando los vecinos conversan pueden llegar a arreglos para convivir en la feria; se trata de negociar espacio con respeto mutuo. La actividad trae ciertas molestias por su movimiento social, pero a su vez los vecinos cuentan con alguna retribución, que en nuestro sistema es siempre de carácter económico.
Sólo en los espacios públicos, donde no se estorba a los vecinos, los puesteros tienen la posibilidad de vender sin necesidad de pagar un alquiler. En esos lugares suelen tirar una manta en el suelo o, si lo desean, alquilar una mesa si es que no disponen de una.
Los vendedores cuentan que estas actividades son complementos para su economía, los que trabajan ahí lo hacen para tener un ingreso extra, no viven de las ventas en la feria. Por esto se ve que los puesteros van cambiando, tal vez cada 2 o 3 meses, es decir, hay mucha migración. Las ferias, los trueques, la venta ambulante, suelen multiplicarse en épocas de crisis, y si bien pueden ser de carácter temporario, la profundidad y extensión de la crisis económica en el país obligan a que se conviertan en permanentes.
A mi me parece interesante que las ferias se instalen en los barrios de la ciudad, porque eliminan intermediarios que es un beneficio para los consumidores, que pueden conseguir productos más baratos. Al mismo tiempo ofrece una salida laboral a muchas personas que no lo encuentran porque hoy día si se encuentra trabajo los salarios son tan bajos que no permiten vivir dignamente.
Según los últimos datos oficiales de agosto del 2022 los precios subieron 71%, que en promedio serían alcanzados por los últimos aumentos que decretó el gobierno en tres tramos, ( 75%) ,pero lo que pasa es que como venimos acumulando un retraso salarial de casi 20 % desde 2017, aún con estos aumentos la gente que trabaja es pobre porque los salarios promedios son de 57.000/70.000 pesos cuando para no ser pobres tenemos que ganar 115.000 pesos más o menos.
La historia de nuestro país nos hace conocer que nunca los gobiernos, de distinto signo político, pudieron combatir con éxito este problema de los precios, cuando las ferias podrían ser una fuente para comprar productos más baratos.
En otros países latinoamericanos, por ejemplo Perú, Bolivia, existe una tradición de ferias y mercados, que están presentes en casi todos los barrios. Sería conveniente que el estado encare políticas públicas destinadas a promover ferias barriales.
Además de esta ventaja señalada , está la posibilidad del encuentro de las familias, el intercambio y los lazos sociales que son fundamentales como contención de los sufrimientos que ocasionan las crisis socio-económicas.
Un problema que menciona el vecindario es el de la seguridad. Aunque señalan que ahí nunca hubo problemas con la policía, sin embargo, vecinos que viven cerca, afirman que durante la pandemia algunos vendedores se instalaban para vender y que la policía levantaba los puestos.
Sin dudas las ferias son de gran importancia en los barrios, desde ferias culturales, hasta ferias barriales, las ferias siguen siendo uno de los mejores métodos para impulsar el comercio local y lugar de visita para las familias populares.
Están presentes en todas las ciudades del mundo, en pleno centro o en las zonas más recónditas. Las ferias adornan las calles a nuestro paso y se convierten en un atractivo turístico, económico y cultural.

Rocío Pérez 2° 3°


