Noviembre 2020

Autor: Inés Grillo 2°3° Cs. Sociales

La pérdida de un hermano

TODO SUCEDIÓ EN OCTUBRE DE 2019, MI HERMANO TENÍA SOLO 45 AÑOS.

A principios de Octubre de 2019, comenzó a sentir una molestia al costado del hígado. En su momento no le dio mucha importancia, pero iban pasando los días y el dolor se hacía más fuerte. Fue al médico y le indicó hacerse estudios porque no le encontraban nada, pero el dolor no se le pasaba. Él no quería decir mucho para no preocuparme.

Una mañana yo fui a donde él vivía con una hermana. Me quedé a dormir y a media noche nos despertamos porque gritaba de dolor, le dimos algo para que tome, unos calmantes fuertes, porque fue horrible escuchar que gritaba así. Sólo habían pasado dos semanas y estábamos esperando los resultados del estudio. Mientras tanto era acompañarlo y no dejarlo solo. Con mis hermanos decidimos que se quede en mi casa, porque estaba más cerca de todo.

Un 19 de Noviembre nos informan de los resultados y nos dicen que tenía un tumor maligno al costado del hígado, pero que no se podía hacer nada al respecto. Nunca me voy a olvidar de ese día, fue terrible saber de la situación.

Yo al principio no caía, lo trataba como que todo iba a pasar y su vida iba a ser como antes. Lo llevábamos al médico y nos decían que teníamos que empezar los tratamientos para el dolor, solo eso se podía hacer.

Llegaron las fiestas y con tanto dolor tratábamos de poner la mejor cara para que él estuviera bien. Siempre me asombró la fuerza de voluntad que tenía para todo. Era muy creyente y se aferraba a la vida como siempre lo hizo.

Ya en enero teníamos que acompañarlo todas las semanas al médico, donde lo trataban muy bien. Para nosotros era terrible saber que nada se podía hacer. Pasaban los días y ya no comía, y si comía era muy poquito. Tuvimos que comprar unas vitaminas en yogurt para suplementar la comida. Su estado físico cambió muchísimo. Estaba tan flaquito que teníamos que tapar los espejos porque no le gustaba verse. A pesar de eso, era increíble la fuerza de voluntad que tenía para todo.

En Febrero, se venían cumpleaños, de mi hija más chica y de dos hermanos míos. Entonces, un 18 de febrero alquilamos una quinta para llevarlo, él estaba feliz ese día. Disfrutó como podía, comió pizzetas y tomó jugo, hacía rato no lo hacía. Se la pasó filmando y hasta bailó sentado. Estaba con una sonrisa como nunca.

Una mañana del 24 de febrero, se descompuso y tuvimos que llamar a una ambulancia, que tardó más de 3 horas en llegar. No podíamos llevarlo en auto porque estaba muy hinchado y le dolía todo. Ese día lo llevamos para que lo compensen y volver a casa, como otras veces, pero no fue así.

Me acuerdo que fue un martes. Estábamos todos juntos, los 10 hermanos. Nos quedamos con él toda la noche. Nos turnábamos, siempre junto a él. Yo soy su hermana melliza, y por momentos sentía todo lo que le pasaba. Una de esas noches en el hospital, le ponían calmantes cada vez más fuertes, pero no lograba dormir aunque los médicos lo atendieran súper bien.

Ese viernes 28 de Febrero se despertó, me pidió un helado y jugo, salí a comprar y cuando se los di se comió todo. Preguntó quién estaba afuera. Recuerdo que entramos todos a la habitación y nos pidió perdón porque nos había prometido vivir. Se nos partió el alma saber que no podíamos hacer nada. Sus últimas palabras fueron “perdón y piedad”, nos dijo que quería dormir. Él no se quería ir todavía de este mundo, pero la enfermedad fue tan cruel que le ganó la batalla.

Nunca me voy a olvidar cuando nos dijo: “esta tierra es muy linda, pero la gente es mala, y no los quiero dejar a ustedes”. Jamás pensé que en tan solo tres meses iba a pasar todo esto, tengo muchas dudas de lo que pasó, porque él en Mayo de 2019 se había hecho estudios y estaba bien de salud. Quizás no estudiaron el caso como correspondía, por eso, de repente en octubre empieza con todo esto.

por: Inés Grillo 2°3° Cs. Sociales