De pronto era todo nuevo para mí. Difícil de adaptarme, saber que todo estaba en Shock, y yo aún seguía yendo y viniendo a mi Unidad, con el deber de servir a mi Patria. Tomaba la autopista todos los días y mientras viajaba todo estaba vacío; no había nadie, era yo solo. Puede ser un pensamiento torpe pero se parecía a alguna película apocalíptica. Era como una guerra pero no con armas de fuego ni nada de esas cosas. Una Guerra con un enemigo Invisible que dejó Y está dejando devastado el mundo entero.
Soy trabajador esencial por Pertenecer al glorioso EJÉRCITO ARGENTINO destinado en La COMPAÑÍA DE POLICÍA MILITAR 601, Ubicada en Campo De Mayo, Buenos Aires. Me incorporé a los 18 años recién cumplidos. Allí adentro conocí muchas cosas, viví experiencias buenas y malas, aventuras inolvidables, que no se viven en otros lugares. Por ejemplo hacer ejercicios militares en Montes , donde estás vos y tu instrucción nada más, Aprendí muchos valores que antes no conocía ni apreciaba, aprendí lo que es una ducha con agua caliente , una cama limpia y bien abrigada , lo que es dormir una hora de más, Lo que es tener un plato de comida caliente, lo que es tener unas horas de franco para poder disfrutar de tu familia al máximo.
Tengo el orgullo de relatar y poder contar que presté servicio en apoyo a la comunidad brindando alimento a los civiles, a personas con necesidades urgentes , en las localidades de La Matanza, Moreno y Villa Corcova, Provincia De Bs.As. Fue una experiencia de las más fuerte que viví; se me llenaban los ojos de lágrimas mientras repartía comida, y me siento orgulloso de poder hacerlo. Que sea militar no quiere decir que no tenga sentimientos, porque al ver a los pequeños descalzos, sin abrigo, con hambre y sus rostros sucios, trayendo a sus hermanos, o pidiendo una ración de comida caliente para sus hermanos , me conmovía y hacía que tomara consciencia de la situación y de la importancia de nuestra tarea.
Eso fue lo que conmovió, ayudar a los pequeños, sin dejar de lado a las demás personas , como por ejemplo a las personas de mayor edad con problemas para poder caminar , haciendo fila y esperando su turno para tener el alimento caliente y su fruta. Eran personas en su mayoría educadas, muy agradecidas con las personalidades, y también con la misma iniciativa que le sea entregada una ración de alimento caliente.
Hoy me encuentro luchando contra este enemigo invisible, y me siento orgulloso sirviendo a la Patria, apoyando a la comunidad, en el lugar donde me toque, con el riesgo de contraer o portar el virus y trasladarlo a mi casa, tal vez contagiando a mi familia, pero siempre firme y convencido, sin detenerme, desde que empezó la Pandemia, y mucho menos desde antes.
LOS SOLDADOS DE LA PATRIA NO CONOCEN EL LUJO SINO LA GLORIA.
Gral José De San Martín.
Breppe Aguilar Sebastián - 2° 3°


