Los vídeojuegos dejaron de ser solo una actividad recreativa entre chicos y grandes, también existe toda una generación completamente dedicada a jugar de forma profesional y ganarse la vida con mucho esfuerzo en el mundo digital.
Durante décadas la comunidad apasionada por los videojuegos fue estigmatizada e incomprendida por quienes eran ajenos y no comprendían del tema. Hoy en día los deportes electrónicos (E-sports) llevaron a un nuevo nivel el concepto de jugar.
Un ejemplo reciente fue la final de la Liga Latinoamericana de League of Legends (LLA) que enfrentó a los 8 mejores equipos de América Latina registrando unos 7 millones de espectadores a lo largo del torneo, superando en un 30% a las cifras según Riot Games Latam (empresa dueña y creadora del título).
Otro caso muy importante de entre muchos, es la del joven de 14 años Thiago “king” Lapp del partido de Tigre, que en 2019 se llevó el 5to puesto en el campeonato mundial de Fortnite, el battle royal de Epic Games.
El crecimiento no es solo en el sector de jugadores y equipos profesionales, sino también en el sector de creación de juegos. Según los datos liberados por el Observatorio de la industria Argentina de Desarrollo de Videojuegos, proyecto público y privado impulsado por la Universidad Nacional de Rafaela en Santa Fe y potenciado por ADVA (Asociación de Desarrolladores de Videojuegos Argentinos). Los Videojuegos en Argentina supusieron un negocio de de USD 72.192.960 donde los principales mercados para los productos fueron Estados Unidos y Canadá, luego Argentina y en tercer lugar la Unión Europea.

La industria es joven aún y falta mucho por crecer, pero se deja ver el interés y compromiso tanto de equipos profesionales y sus jugadores, junto a las figuras importantes del mundo del streaming, YouTube y famosos deportistas más convencionales en crear e impulsar un proyecto de ley sobre E-sport, para que los jugadores y la actividad pueda regularse y tener un apoyo más inclusivo dentro de la ya existente ley deportiva Argentina, al ser reconocida como una disciplina deportiva más junto a los jugadores y a los trabajadores digitales de la industria.
Por: Oriana Demarco – 3° 4°


